En O Santo, Bodegas Barreiro Amado y el Mesón do Albariño, creados en afán de servicio y de calidad, certifican con su buen hacer las altas cotas que alcanzan la cocina, los vinos y los orujos de Galicia.

Un restaurante asociado a una bodega es un ejemplo clásico de diversificación empresarial en la zona de las "Rías Baixas".